Como ávida lectora de libros de no ficción, y a la que le gustan los libros de tecnología, filosofía e historia, Nexus ha sido una lectura fascinante desde el aspecto histórico, técnico y filosófico. Y sin querer sonar redundante, me parece que el tecnólogo, historiador y filósofo Yuval Noah Harari es un comunicador maravilloso, que escribe extraordinariamente bien, y que además, es un experto en un área controvertida y polémica que algunos llaman Futurología, y otros, Prospectiva Tecnológica.
Nexus no es un libro optimista, ni con buenas noticias. Antes al contrario, Harari es decididamente pesimista sobre qué nos espera de ahora en más. Sobre todo, cuando afirma que en las próximas décadas los seres humanos perderemos nuestra capacidad de analizar, comparar y razonar debido al uso excesivo de la Inteligencia Artificial (de ahora en más, IA); y también debido al magma de información de neto corte basura que nos ahogará y volverá tontos y sumisos (algo que ya había predicho Gramsci hace muchos, muchos años).
Harari, hay que decirlo, tiene mucho oficio y calidad para conectar ideas y desarrollar conceptos que son claves para entender qué pasa hoy desde el aspecto de la IA y cuánto daño puede causar su uso indiscriminado e irracional. Este investigador pronostica que el planeta estará pronto en aprietos pues la IA consume tanta agua y energía que su desarrollo al infinito dejará a bastos sectores de la población mundial sin agua ni acceso a la electricidad.
En otra parte del libro Harari desarrolla los conceptos de verdad, información y realidad haciendo una nueva lectura de lo ya investigado y analizado por Foucault. Según Harari, la verdad es una buena representación de la realidad; la información no tiene conexión con la verdad; y afirma que existe solo una realidad con diferentes versiones (cada una de las versiones atravesadas por nuestro análisis objetivo, subjetivo y de contexto).
El libro no es extenso desde el punto de vista de la cantidad de páginas, aunque sí es muy denso en la enorme cantidad de conceptos que analiza. Harari nos pasea, con una prosa envidiable, por el mismísimo nacimiento de la escritura, la implementación de la imprenta, la democratización del acceso a la información, y el nuevo desafío que entraña adecuar el mundo cotidiano en que vivimos a los caprichos de unos pocos billonarios de Silicon Valley y su inconsciente IA.
Pero quizás lo más importante del libro es el desarrollo de sus propias predicciones y teorías futuristas para lo que nos queda en nuestra cascoteada humanidad. Por ejemplo, Harari nos anuncia, de manera catastrófica, el fin de la historia humana (la escrita por humanos) y el nacimiento de la historia escrita por la IA (que nadie sabe a dónde va, ni siquiera sus creadores). Pero si todo ello no fuese horrible, nos espera algo peor: la muerte del pensamiento crítico y la filosofía (la IA se encargará que nosotros quedemos anulados como seres con pensamiento autónomo). Su convencimiento llega a tal punto, que Harari afirma sin titubeos que la IA determina si nosotros somos aptos para tal o cual cosa; determinará si somos criminales o no; y tomará decisiones cruciales, aunque ellas lleven al fin de la humanidad.
Y algo de razón tiene, en todo ello. Hay una realidad que ustedes y yo, en 2026, estamos experimentando a diario: la IA decide qué compramos, comemos, vemos, decimos; determina cómo hablamos, qué escribimos (incluso ésto), si podemos estudiar en tal o cual lugar; determina si merecemos un mejor puesto de trabajo, qué hacer con nuestro destino, tiempo libre, vacaciones, recreación y vida privada. Bueno, la verdad es que la vida privada ya no existe.
Como dije, el libro tiene muchísimo desarrollo y recorrido y me es imposible abarcar en una nota breve en este blog todos los aspectos cruciales que determinarán nuestro futuro de ahora en más.
Creo que Nexus debería ser una lectura obligada, le guste a quién le guste.
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